Sendero
Me hablas al oído.
Tu voz me guía al enredo,
tus susurros son aves entre la neblina.
Cuando hablas así,
escucho el reverbero de tu boca que me pide.
No me cuchichees al oído
porque respondo a tu silbido,
y después no sé qué me da
por despintar la mora de tus labios.

