Empatía de Rubén García García

Sendero

El botón de la espiga se mece con la brisa. Para la oruga es una montaña. Emprende el recorrido desde la raíz y alcanza la cúspide.

Un Tordo lo observa.

El gusano, en la cima, recorre con la mirada la vastedad del paisaje, mientras disfruta el inefable sabor del pétalo.

El tordo, paciente, espera a que termine.

Ya lo lleva en el pico y piensa «Tanto esfuerzo que hizo, para llegar a la cúspide, que él merecía el placer de degustar tan exquisito bocado»

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