Sendero
La alborada huele a color de rosa y humedad de hojas. Abro los brazos y lleno mis pulmones de oxígeno. Después de algunos intentos pude abrir la puerta del departamento. Desperté con una resaca cerca del mediodía. Había un recado: «en la cocina hay un caldo de pollo con hierbabuena y en la heladora tres cervezas. El baño está preparado. Fui con mi madre, a mi regreso hablamos de lo que dijiste dormido»

