Sendero
Escucho el río, me llena su rumor. Son tantos años de convivir con él, desde mi choza lo disfruto en su ir. En el crepúsculo se encienden las chicharras y junto a las luciérnagas, se hace la fiesta. Un día no estaré. Diré a mis hijos que me laven con su agua, que el rezandero, y el coro estén en silencio, para escucharlo solo a él en su divino rezo.

