Sendero
Brinca sobre los juncos y trepa al macizo. La serpiente se ha tragado a sus semejantes, aún de su miedo, ella no renuncia a cantarle al conejo que vive en la luna. Su tono de soprano complace y se suman a la voz el coro de grillos. El tlacuache, el que robó el fuego a los dioses, se ha preparado víbora en su jugo para disfrutar con la panza llena el concierto.

