Sendero
Hay voces que vienen de un velorio de hace años, pero no, son las mujeres que cuchichean, mientras tallan la ropa en el vientre rugoso de la piedra. Los niños grandes cuidan a los chicos y las mujeres parece que rezan. Pero no, es el río que murmura. Cerca, los hombres platican y beben. La espuma de la cerveza tunde y resbala. En silencio, ellas esperan a que la ropa esté seca. El ave que estaba en el risco se ha ido, dejando en el desfiladero la tarde noche y el vacío.

