El callejón de la rana de Rubén García García

Sendero

Es una noche bochornosa, y percudida por el humo de los vehículos y el aceite donde fritan los tacos.

Hay una paloma indiferente en la cúpula de la iglesia. Muy cerca está el callejón de la Rana con luces fosforescentes y música pesada de rock. Es una pasarela con dos bandas. En una, las mujeres van de una esquina a otra moviendo la bolsa al compás de sus caderas. En la contraparte los varones debidamente maquillados hincan fuerte el tacón y la bolsa bambolea en desorden.

Un policía sigue con la mirada la banda de los “mujercitos”. A pocos metros un mozo quinceañero mira hacia ambos lados, y de su bolsillo saca una moneda que la hace girar en el viento.

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