Sendero
Ella vive en un pueblo donde los varones son lampiños y las mujeres de generosos senos. Él vive donde los varones son barbados y de pelo en pecho. Es cierto, ellos mantenían correo, luego pláticas y concertaron conocerse cara a cara. Ella quedó satisfecha de que su amigo fuese barbado e intuye que es un varon velludo. Él evitaba aterrizar la mirada en sus senos, que parecían salirse de la blusa, pero se traicionaba. Coincidieron que era una delicia el asado y ambos comentaban con interés los cuentos de García Márquez. Por la tarde disfrutaron de un café colombiano y en la noche bailaron al son de la cumbia. Nadie regresó a su hotel; durmieron en otro. Ambos con una sonrisa plena. ¿Dónde está el suceso desequilibrante de la historia? No lo hay y es que todo sucedió como lo soñaron.

