Sendero
Convino con el secuestrador que le daría el doble de lo solicitado, siempre y cuando ya no la regresaran… Ella duplicó la oferta, si desaparecían al esposo. El mafioso aceptó el dinero de ambos y a ella la devolvió al hogar, aduciendo: «¡Quién soy yo, para meterme en la privacidad de una pareja!»

