Soy terrible de Rubén García García

Sendero

A muchos los maté, y a otros los dejé ciegos. Nunca tuve inclinaciones por matar nada más a los ricos, si algún limosnero se topaba conmigo también partía. Los españoles jamás hubiesen conquistado la gran Tenochtitlan sin mí. Pero a todo santo se le llega su fiesta y hoy me tienen encarcelada. Espero que un día algún loco me libere y volveré a ser implacable. Me bautizaron como la peste, pero mi nombre es Yersinia Pestis para servirle.

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