
Ya lo decía su madre: “Es un verdadero demonio el chiquito este…” Y era que el niño hacía destrozo y medio, destripaba sus juguetes, salía a la calle y corría por la cuadra tocando timbres e incordiando a los vecinos, lo que produjo quejas y le valió más de una reprimenda y castigo … Creció […]
CON EL DIABLO DENTRO — manologo
