Los niños sepultos de Rubén García García

Sendero

El viento juega

con las luciérnagas,

las hace remolino

y las esparce a la vera de las tumbas;

y, los niños difuntos

juegan a ser ellas

Sonríen,

y aletean hasta el cielo

para rozar la luna.

Regresan antes que el alba

y se despierten los girasoles.

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