Sendero.
Se murió el conde, señor feudal, dejando una esposa en plenitud y riqueza. Hubo una boda y ella se presentó con su guardia reclamando el derecho de pernada. Con los ojos dio la orden, dos guardias inmovilizaron al novio, y ella tomó a la novia, diciéndole en el trayecto. «te gustará tanto que una noche no será suficiente»

