Sendero
Cuando me fui a comprar la carne, él escuchaba en la cama a todo volumen el concierto de rock, Sobre la mesa estaban los cigarros. vicio que no puede dejar, ¡seguro! que se durmió con uno en la boca. La humazón se hizo al quemarse la sábana y el colchón.—Debió despertarse ¿por qué no abrió la puerta? —Lo intentó. Pero yo me llevé las llaves del cuarto.—¡Mire nada más! Y tan buen cerrajero que era.

