Sendero
Los últimos años pasaron por mi mente, tu palabra amable que me encendía. Luego tu silencio que no me explicaba. Ayer me deshice de mis nudos y vine a verte, soy una mujer que me gusta enfrentar cara a cara con la vida. Te encontré doblado en una silla y con la mirada ausente. Regresé apesadumbrada. Comprendo, con un ahora de claridad, que lo que nunca llega, duele menos que lo que llega tarde.

