Del Libro la metamorfosis de Diana
Cacería
La mirada colérica de la diosa va de las ninfas desnudas al altivo cazador que, poco a poco, toma para sí la forma de su última presa. Una vez ciervo, Acteón se pierde en la espesura del bosque sagrado.
Ladrando al frente de la jauría de furiosos lebreles, Diana va tras él.
Ascensión
El anciano hechicero acaba de morir. Los aprendices de la tribu reclaman la vacante. Según milenaria tradición, el elegido será aquel que devuelva al cuerpo carcomido del difunto la juventud perdida. En cada intento fallido, el aspirante es sacrificado. Ungido el cadáver con la sangre joven derramada en la hecatombe, un nuevo y apuesto hechicero resucita.
Naturaleza viva
—La vida aquí no es fácil —musita el árbol más sabio de la isla y muestra a los visitantes sus oscuras cicatrices—. Si no son los temblores que retuercen la tierra desde las entrañas, es la montaña con sus vómitos ardientes o el océano con sus olas devastadoras. Debemos aceptarlo, la naturaleza es atroz. Después de escuchar al viejo cedro, los náufragos elogian su sapiencia. No podría haber mejor canoa que los regrese al continente.

