Tomado del libro la fuerza de la costumbre y otras brevedades
Cuando se separaron después de 30 años de matrimonio, él decidió olvidarla. Tiró a la basura sus fotografías, cartas, regalos y hasta las mancuernillas de plata del último cumpleaños.
Hace varios días se sorprendió gratamente porque ya no recordaba cuál era el sonido de su voz, en diversas ocasiones fue incapaz de visualizar su rostro y solo entre sombras recuerda su figura. Ahora no tiene memoria para recordarla, pero ha olvidado el lugar donde vive y los nombres de sus hijos.

