Último deseo tomado de «O dispara usted o disparo yo»

de Walter Garib


Para suicidarse cuando llegara a viejo, Diógenes del Carrillo, el pintor de tendencia ingenua y cuyas obras se venden en onzas de oro,compró un revólver y lo guardó en el ropero de su pieza. Ahí estuvo el arma largos años a la espera del día y la hora precisa en que fuese a cumplir su determinación. Como es usual en todo hombre, le llegó la senectud. «Ya es tiempo de suicidarme», sentenció, al observar sus manos marchitas y temblorosas que ya no le permitían pintar. Abrió el ropero y se hizo del revólver. El contacto del frío metal, en vez de amilanarlo, le dio coraje. Apoyó enseguida el cañón en su sien, contó hasta tres y oprimió el gatillo. El arma no pudo funcionar. Había envejecido junto con él.

Munch y el Friso de la vida: un canto al amor y a la muerte - líneas sobre  arte
Tomado de la red. Antología armada por Lilian Elphick

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