de Eduardo E. Vardé
Como una flor desmembrándose, la gente se apartaba del pasillo
para abrir paso a esos dos que se venían corriendo. Cuando el tren se
acabó, la persecución también. Quedaron cara a cara, dispararon. Una
bala atravesó el furgón hacia el carterista, mientras que otra atravesó el
lugar en sentido opuesto, hacia el policía. Los disparos se cruzaron
frente a los inertes boquiabiertos. Cuando los proyectiles hubieron
impactado en sus respectivos objetivos, los testigos creyeron que eso
era el fin. Menos uno, quien afirmó que las balas siguieron surcando el
aire, llegaron a la casa de cada muerto, ubicadas en barrios similares,
bajos y pobres, y atravesaron a cada mujer y a cada hijo, ultimando
mucho más que dos vidas.
La quietud
—¡Quieta ahí! —exclamó mientras la arrinconaba contra el
portón— ¿Tus labios o la vida?
Ella bajó los párpados, lenta, temerosa y se entregó en la quietud
a su suerte.

Eduardo E. Vardé (Buenos Aires, 1984). Estudiante, docente,
escritor y ser humano.
Contacto en http://eduardovarde.blogspot.com
Tomado de » o ispara usted o disparo yo» antologa Lilian Elphick
