Ver «Aquello ojos verdes – Placido Domingo» en YouTube

Aquellos ojos verdes

Escrita en 1929, Aquellos ojos verdes tiene música del pianista matancero Nilo Menéndez y letra de Adolfo Utrera. Menéndez viaja a Nueva York contratado por el departamento latino de la discográfica Columbia, y allí se enamora de “Conchita” Utrera, una cubana rubia y de ojos claros, y le pidió al hermano de ésta, Adolfo Utrera, que escribiera el poema cuya música estaba dedicada a su hermana, Conchita.

Esta canción, el primer gran éxito discográfico de la historia del bolero, tiene tristes noticias rodeándola, como bien lo señala Darío Jaramillo Agudelo en su maravilloso libro «Poesía en la Canción Popular Latinoamericana». Utrera, el letrista, el hermano de Conchita, se mató en 1931, aterrado por una enfermedad incurable. La segunda triste noticia: Nilo, el compositor inspirado, y Conchita, esa belleza, nunca estuvieron juntos. Pero hay aún más hielo de realidad para esta cálida canción: en 1977, Nilo Meléndez testimonia que los ojos de Conchita “no eran verdes realmente sino azul grisosos.”

En cuanto a la letra de la canción, el madrigal de Gutierre de Cetina (1520-1560), tan bello y conocido, parece ser antecedente directo en el que se inspiró el desgraciado poeta de «Aquellos ojos verdes»:

Ojos claros, serenos,
si de un dulce mirar sois alabados,
¿por qué si me miráis, miráis airados?
Si caundo más piadosos
más bellos parecéis a aquel que os mira,
no me miréis con ira,
porque no parezcáis menos hermosos.
¡Ay, tormentos rabiosos!
Ojos claros, serenos,
ya que así me miráis, miradme al menos.

Deja un comentario