Cotidianas

Se fue la lluvia. Todavía La hoja se mueve en la copa del naranjo. Los azahares de un blanco se macularon a un amarillo pálido. Algunos yacen en el barro. La perra dormita enroscada, a veces, abre su ojo y gruñe. El cielo tiene aislados borrones. Este lunes, como todos los lunes, las gallinas no ponen. El obrero salió temprano a trabajar con la compañía que jode a los diablos del subsuelo. El faro petrolero es un gigante de fierro, el fuego del quemador en la claridad parece una fogata; la luz del sol promete arrebato. La florecita del jardín ya se despertó. Camino ligero y silbo. Por La tarde el bochorno será insoportable. Habrá una siesta inevitable.

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