Charles Tripp, el hombre sin brazos, se ganaba la vida como carpintero antes de entrar en circo. Eli Bowen, el acróbata sin piernas, tenía dos pequeños pies de diferente tamaño que nacían de sus caderas y era considerado el más buen mozo de los artistas de circo. En una de sus actuaciones conjuntas Bowen conducía una bicicleta mientras Tripp pedaleaba. Los espectadores aplaudían como tontos, sin darse cuenta de todo lo que podríamos hacer si tuviéramos esa otra mitad de la que nada sabemos, la mitad que nos falta, la otra parte de estos cuerpos inacabados que sólo por ignorancia imaginamos completos.
(De Fenómenos de circo)


Muy cierto y adecuado para estos tiempos donde todo el mundo se considera «completo», como si tal cosa pudiese existir.
Un abrazo.
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Ya los hombre completos desaparecieron-que creo que nunca fueron completos, pues el conocimiento no es finito- A donde un newton, spinoza, Ortega B. Russell. Decartes, por menciona algunos, de esos cruzamos a la especialización y ahora estamos en la subnano especialización ( el terminajo es mío). Abrazo querido amigo.
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