
El dibujo era sencillo pero muy sugerente. Un hombre moría y caía a tierra. Con el paso del tiempo comenzó a descomponerse para terminar siendo nada más que un puñado de huesos; éstos, poco a poco, se convirtieron en colinas y sobre ellas aparecieron árboles, pájaros y más personas que caminan sobre ellas. Alguien que compartía ese momento dijo «¿No sería muy triste que eso fuera todo?», a lo que respondí con mi propia idea sobre el asunto, la cual no es otra que si después de la muerte vamos a vivir por siempre, entonces esta vida carecería de sentido, lo cual sí sería realmente triste. En síntesis: las dos viejas posturas opuestas e irreconciliables (las cuales no me alejaron de esa persona, por fortuna).
Arthur Schopenhauer dijo, en una frase que puede parecer naïv pero que condensa mucha más verdad y profundidad de lo que puede verse a simple vista…
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Muy interesante
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Así es Pippo. No tiene desperdicio.
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Gracias nuevamente por compartir esta entrada, Rubén. Todo un honor.
Un abrazo.
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