Algo me recorre, la grama está húmeda, mullida para el retozo. Los trompos de lumbre solo pueden ser colmados por dedos hábiles, por una lengua ávida o un falo sublime que frote. Mis labios exigen besar, besarte de principio a fin hasta tener en mi boca el recipiente exacto de tus germinales. Todo me hace insaciable. Atrás quedó mi dulzura, la mujer juiciosa y socialmente impoluta.


¡Muy pasional!
Abrazos de miel
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Así es la vida, un abanico de opciones. Una campanita de Gauss. » En este valle de lágrimas hay de todo» Gracias por llegar amiga María Elficarosa. Va un ramo de rosas blancas.
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