Apuntes de un niño ocho ( el norte)

La gente decía que había norte cuando veíamos al viento azotar las palmeras y caían las gotas diminutas que significaba pasar las vacaciones escolares metido en la casa sin poder salir a jugar por días y días. Era lluvia fina, afilada, helada, que caía monótona por semanas, empapaba en brevedad la ropa y dejaba una humedad que hacía tiritar. Le decíamos chipi-chipi.

En esos días la pasábamos en la cocina con mamá, saboreando el café caliente y un pan recién horneado que al morderlo, crujía y esparcía el sabor de la melcocha. Afuera la gotera caía en la cubeta o resbalaba sobre la circunferencia de las naranjas y el tac-tac que escuchaba al caer sobre las hojas del plátano. Cerraba los ojos y veía en mi mente a los quemadores y cómo de su tallo se desprendían lenguas y pájaros de fuego. Yo volaba en una de esas aves y recorría paisajes desconocidos. Hoy comprendo que aquella lluvia tenaz me obsequió los besos tiernos de mi madre y los andamios de mi fantasía.

Tribute-to-Diego

2 Comentarios

  1. Avatar de Stella Stella dice:

    Me perdí tantos relatos tuyos, que hoy rescato éste, y me dejas pensando en ese viento norte y en la lluvia finita , helada y en ese chipi chipi, que fueron los maravillosos andamios de tu fantasía..
    Qué bien escribes!

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    1. Es toda una serie amada mujer, recuerdos que rescaté de mi infancia. Cuando los escribía los disfruté, que deseo que te produzcan el mismo placer. Besos y te abrazo
      vuelan rosas.

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