Nació el 14 de Febrero de 1894 en la ciudad de Oaxaca. Fueron sus padres Ignacio Fernández Ortigoza y Piedad Esperón. Su padre era médico. Su madre era pianista, no fue ella quien le enseñó a tocar el piano, sino Macedonia, una sobrina del destacado compositor Macedonio Alcalá, autor del vals Dios nunca muere, cuando Ignacio apenas aprendía a leer y escribir.
La familia se trasladó a la ciudad de México. En su casa, se reunían frecuentemente sus padres con Amado Nervo, Luis G. Urbina, Ángel del Campo Micrós, Rubén M. Campos, y otros poetas, escritores y músicos famosos.
A los ocho años improvisaba piezas de canciones. Las tocaba en el piano o en el violín que le habían regalado.
Cuando él contaba con sólo 10 años de edad, en el año de 1904, su padre murió.
En 1929, Ramón P. de Negri, ministro de Industria, antiguo conocido de Tata Nacho, lo envió a la Exposición Iberoamericana de Sevilla, España. Ahí, el poeta Francisco Orozco Muñoz, fue quien encabezó al grupo mexicano. En Sevilla Tata Nacho conoció al poeta Federico García Lorca, con quien llevó, desde entonces, una gran amistad.
Conoció también al rey Alfonso XIII, quien en una ocasión lo reconoció desde su coche cuando Tata Nacho iba caminando, se detuvo y lo llevó al Pabellón Mexicano de la exposición. Durante su estancia en Francia, vio el funcionamiento de la Sociedad Autoral y estudió las leyes correspondientes, ya que en México aún no existía una organización así.
El 22 de Febrero de 1945, Alfonso Esparza Oteo, Ignacio Fernández Esperón y otros compositores, fundaron el Sindicato Mexicano de Autores, Compositores y Editores de Música (SMACEM), que pocos meses después se convirtió en la Sociedad de Autores y Compositores de México, y después en la Sociedad de Autores y Compositores de Música (SACM).
Tata Nacho murió en la ciudad de México el 5 de Junio de 1968; sus restos descansan en la sección de compositores del Panteón Jardín.
http://www.sacm.org.mx/biografias/biografias-interior.asp?txtSocio=08003


No lo conocía y lo he disfrutado, gracias Rubén. Bonita música en esta mañana del sábado. Mi agradecimiento y cariño. Feliz día, aquí de nieve y lluvia. Mi abrazo fuerte. Muchas gracias por tan bella música y canciones.
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Tienes nieve? nunca la he visto. Marcado por el trópico, a lo más que he visto es el granizo. Nieve? sólo en las películas ( Dr zhivago) que se filmó en tu país, en la televisión, en las noticias y en en una esquina cerca de mi casa, donde la venden, simon, fresa etc. nada mas amada juli.. te comparto esto
CAPTACION
Configuración verbal de la poesía.
“Arte que se manifiesta por la palabra” : ¿qué significa eso?, ¿qué indicios fundamentales nos revelan que una construcción verbal es arte?.
Pongamos un pasaje de el Ser y el Tiempo de Martín Heidegger junto a un poema de Mathías Claudius (o de Quevedo); el tema en ambos casos es la muerte:
Nadie puede tomarle a otro su morir. Cabe, sí, que alguien “vaya a la muerte por otro”, pero esto quiere decir siempre: sacrificarse por el otro en una cosa determinada. Tal “morir por…” no puede significar nunca que con él se le haya tomado al otro lo más mínimo de su muerte. El morir es algo que cada “ser ahí” tiene que tomar en su caso sobre sí mismo. La muerte es, en la medida en que “es”, esencialmente en cada caso la mía…
De que es entregado a la responsabilidad de su muerte y ésta es, por tanto, inherente al “ser en el mundo”, no tiene el “ser en el mundo”, no tiene el “ser ahí” inmediata y regularmente un saber expreso, ni mucho menos teorético. El “estado de yecto” en la muerte se le desemboza más original y más perentoriamente en el encontrarse de la angustia[2].
Y Claudius:
¿Ay, es tan oscura la alcoba de la muerte!
Suena tan triste cuando se mueve.
y alza ahora el pesadísimo martillo,
¿Y da la hora! (1).
(Y Quevedo:
(¿Cómo de entre mis manos te resbalas!.
¿Oh, cómo te deslizas, edad mía!
¿Qué mudos pasos traes, oh, muerte fría,
pues con callado pie todo lo igualas!).
Lo que Heidegger explica filosóficamente “está presente” en los cuatro asombrosos versos de Matthias Claudius (y de Quevedo); lo que en un caso no pasa de ser asunto de una comunicación, lo más clara posible, un “participar” a los demás, se convierte en el otro en hálito que da vida a la forma verbal; el contenido del razonamiento, que en un caso puede aislarse de la expresión, en el otro únicamente existe gracias al lenguaje; en un caso podemos y debemos franquear la expresión verbal para buscar tras ella el objeto que el lenguaje ha querido ofrecernos; en el otro, en cambio, el objeto sólo se nos da con el lenguaje, en el lenguaje y por medio de él: buscar algo tras la expresión verbal es buscar en el vacío.
En breves palabras: en Heidegger, el “cómo” de la “participación” es traducible, sería posible expresar el contenido de manera distinta; en Claudius (y Quevedo) el “cómo” de la “participación” intraducible, el contenido no puede darse sino justamente en tal forma y de tal modo.
Pero, con todo esto, sólo hemos circunscrito anchamente el enigma que aspiramos a resolver: ¿por qué razón y en qué sentido es traducible la expresión verbal en uno de los casos, y no lo es en el otro?.
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Madre mía! Vaya disertación de poesía de la muerte. Muchas gracias Rubén, eres un encanto de persona. Lo copio y lo guardo para leerlo más despacio. Muchas gracias.
Si, aquí hay nieve. Hoy nieva, y todo se ha puesto blanco en un instante. Y al rato la lluvia lo ha borrado todo. Y ahora el sol que se aleja entre nubes, ha sido un día extraño y a la vez bonito por sus variedades. Creo que el tiempo está loco o desorientado como nosotros mismos…
Gracias Ya te mandaré fotos de la nieve.
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Efecto trump. Abrazo y bello fin de semana
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