Los aguaceros llegaban con el anuncio de los truenos y los rayos. Mamá corría a cubrir los espejos, me abrazaba fuerte, muy fuerte. Después de varios días asomaba a la ventana; el patio, las calles parecían piletas.Vendría la recompensa, los charcos se cubrían de gusarapos, y salían mariposas que volaban en filas, se posaban en mis manos, detenía la respiración para que se mantuvieran en mis dedos. Arriba como saetas pasaban las libélulas con su iridiscencia azulada. Poco a poco el sol tostaba el barro y volvía con los amigos a jugar, cobijados por la luz del gigante de fuego.


Desde luego : vivencia comûn de niños que fuimos, no los de ahora
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Asi es Pepe. Los de hoy en vez de trompo traen pantallas. Abrazo grande.
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