
Otro beso,
sin que sea cortesía,
sin que sea flama,
sin que sea fugacidad.
Un beso de amante;
que llegue de una boca compañera.
La boca que te nombra,
como si nunca te hubiese nombrado,
que se cuelga en tus oídos
y dices:
qué nombre más bello tengo cuando lo silbas.
¿ Dónde está el beso que no he encontrado?
La boca que camine viendo el barco,
el ave merodeando el acantilado
o la luz de la tarde incrustando en el macizo de la montaña
como un clavo profundo, intenso y eterno.
Cuadro oleo de Edward Munch
