Los pasillos del hospital se iluminan con luz fría. la gente va o viene. El camillero lleva una embarazada, o un herido desangrándose hacia el quirófano. Se oye la prisa de la enfermera con su carro de medicinas porque hay un enfermo infartado. Por los pasillos caminan los familiares deshechos en silencio, otros, callando gemidos con el pañuelo en la boca. Van y vienen penas. esperanzas. Las embarazadas caminan de un lado a otro, cargando el peso de su hijo por nacer, en silencio, piden a la virgen que el niño no llegue mal hecho. Por los pasillos corren historias, pocas de alegría. En los pasillos que dan a la sala de espera de urgencias, hay preocupación, angustia y una miríada de oraciones que buscan salida empujándose hacia el cielo.

Asi son los hospitales. Un manantial de tristezas, angustia y los vivos intentan sostener la esperanza… mientras algunos rezan, otros gimen y palidos labios de parientes que lloran largamente.
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Es raro ver sonrisas, quiza la de la madre cuando le dicen que su hijo salio completo. En un hospital, la enfermera se vuelve automata, tiene tanto trabajo que poco puede hacer y algunas debieron de dedicarse a policias y no a enfermeras, los médicos los que son de base pasan su visita y lo hacen con rapidez, hay tanto trabajo, en algunos casos y en otros decidia, rutina, o falta de vocación. El interno de pregrado, aquel que está aprendiendo, ese es el que sirve de nexo entre el paciente y el medico de base y está mas al pendiente de los enfermos. No hay sonrisas y las pocas que hay se deben a los internos, jóvenes que para desaburrirse se fabrican bromas entre ellos. Abrazo y rosas
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Bastante relatable.
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ahora si no te entiendo colega. abrazo y rosas para ti.
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Que puedo imaginarme en ese hospital que describes
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Nada que tu no hayas visto. abrazo y bello dmingo.
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