La íntima amiga

mujer

Susi me esperaba sentada en un café de chinos. Frente a ella, pensé en la diferencia que había con aquella que traté en la escuela del barrio. Me dio un beso en la mejilla; capté su olor a tabaco. De jóvenes concurríamos a los mismos lugares; las miradas de los varones siempre se movían al compás de sus caderas. Caminos diferentes nos separaron, ella de tumbo en tumbo, yo entre las velas, el rosario y el recato. Mientras sorbíamos el café, confesó su deseo de darle un giro a su vida. Instalar un negocio de ropa, de costura, abandonar la vida en rosa. Me solicitó una buena cantidad de dinero en condición de préstamo para rehacer su vida, cosa que aplaudí, se lo prometí de corazón, ¡por los viejos tiempos! Claro, antes continuaría trabajando con la juventud que le restaba, en el salón privado donde noche tras noche prostituía. Yo, como administradora de dichos negocios le ahorraría su bono para el retiro.

2 Comentarios

  1. Avatar de elarboldelchanchito elarboldelchanchito dice:

    Al fin al cabo son roles y es trabajo, nunca es tarde para cambiar de propósito, así se haga en el infierno

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  2. El proposito del texto es evidenciar la doble moral de la persona que le «ayuda» de acuerdo contigo, el cambio se puede hacer donde sea, asi sea en el infierno , como bien dices. Besos y rosas amiga.

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