leyenda Griegas dice que las rémoras eran capaces de detener a los barcos.
Había una rémora fina y esbelta; que no seguía a los tiburones; danzaba sobre la espuma y reventaba con sus piruetas el azul plomo de las olas. Después de las acrobacias la flota de barcos aplaudía haciendo tronar sus cañones.
Ella con humildad doblaba la cabeza.

