Makiu implora que aparezca su Hada. Está sentada en la cama y no puede dormir. Llega, deshaciéndose en disculpas. Acariciando su cabeza dice:
—¿Qué te sucede?
—Es que cuando cierro los ojos, sale un león y me persigue.
El Hada sonríe.
—Eso es fácil de resolver. duerme.
Al cerrar los ojos, Hay un enorme león y que la persigue. Ella abre los ojos y pregunta a la niña:
—¿El león es de melena negra?
—Si. -Dice la niña—a quien se le cierran los ojos.
La madrina se retira, sonríe satisfecha cuando la ve dormida. Llega a su retiro, pone la varita en el estuche, se tiende sobre la sabana y cierra sus ojos, divisando la floración de las azaleas. Entre los tallos y las flores blancas, irrumpe el color negro de una melena y el brillo afilado de unos ojos


Me dejaste en suspenso. No se vale.
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La contagiosidad del sueño, el hada tendra que llamar a su madrina,,, besos y rosas querida amiga
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¡Muy bueno! Me gusta mucho el detalle de la varita en el estuche.
Pregunta: ¿no es el hada?
Abrazo grande,
Manolo.
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Por supuesto que es el hada quien pone la varit. La bronca vendrá cuando el hada se duerma, Una especie de infección onírica. El hada tendra que llamar a una superor y e infectarla y así.
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Decía porque leí «la hada»…
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