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El viejo Doctor Torres abrazó a su ahijada y la llevó a un anexo del consultorio. Con los ojos dilatados la púber miró los botellones donde estaban suspendidos desde el feto más grande al más chico. Los cráneos simulaban pelotas macabras de diferentes tamaños y de ojos sin mirada. La mano del doctor recorrió su cuello y le jaló la oreja.
Evidentemente quedó impresionada de aquella visión con aquel consejo, más hubiera valido que nunca la hubiera recibido.
Un Abrazo Rubén 🙂 .
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Eran tiempos viejos Joaquín, pero sin duda que tienes razón. Gracias por compartirme tu comentario un abrazo y buen día
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Ruben de por vida ella vivera con eso. un gran abrazo
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Sin duda, belleza… Así será , llevará un lastre… Gracias por venir querida amiga un beso y bello día tengas
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Impresionante.
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Gracias amiga Canela, es un gusto encontrar tu comentario… un abrazo y bello día tengas
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En mi colegio había unos frascos con fetos. Nunca los miré con miedo, Era como mirar frascos de conservas. Macabro,
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Siiii, siempre los hay en el laboratorio, pero no dejan de ser impresionantes, gracias Ana por llegar y dejarme tu comentario…. un beso
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Hay muchas maneras de dar consejos y otras que son muy malas… Esta es una de las peores.
Agnyez!
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Claro que sí compañera le doy toda la razón. Esperemos que los médicos se eduquen para dar consejos… un beso y bello dia tangas y que sigas más bella Rub
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Aunque macabro, no deja de ser una pieza literaria excelente amigo Rubén! Me fascinó!
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Hola compañero de gustos y sueños, gracias por venir a verme y te abrazo tanto como tu bella isla… y San Juan…Bello día tengas.
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Pobre! quedó traumatizada para siempre. El doctor Torres es un tipo frío y con muy poca sensibilidad. Por desgracia, su actitud no es tan extraña. Beso!
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Gracias Beatriz por llegar y dejarme tu comentario. Hay muchos que debieron dedicarse a otra cosa menos a ser médicos. Un abrazo y feliz principio de año.
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Impactante Don Rubén.
Un fuerte abrazo.
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gracias por llegar, querida amiga. miles de besos
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Si se entra en el laboratorio en el 1900, la escena sería la correcta, porque la educación era ésa y toda la culpa recaía sobre la mujer.
Impactante relato, conmueve.
Un fuerte abrazo.
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Bella amiga gracias por venir a verme, te dejo un gran abrazo y mis deseos de que este año que empieza se cumplan tus propósitos… besos rub
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