El blog no tiene propósitos comerciales-Minificción-cuento-poesía japonesa- grandes escritores-epitafios
Nos reconocimos. Ella estudiaba para auxiliar de enfermería y hacía sus prácticas en la Cruz Roja. Un domingo, fuimos a una ciudad cercana, paseamos por el parque y juntos disfrutamos de un helado. De regreso, en el autobús, recostó su mejilla en mi hombro y su mano cayó sobre mi muslo. La abracé, y con los dedos frotaba la cima de su pecho, mientras mi boca reconocía el contorno de sus labios. Eso fue, no pasó a más; simplemente, dejé de verla, no sé por qué. — ¿Eres el único médico aquí? — Sí. — ¿No hay nadie más que tú? — No a esta hora. ¿Por qué no te quieres atender conmigo? — Me da vergüenza. — ¿Vergüenza? ¿Por qué? — Tú sabes… No puedo contártelo a ti, por lo que pasó entre nosotros. — Por eso mismo deberías tenerme confianza. ¿Quién mejor que yo para darte atención? Dime, por favor. Poco a poco, se fue relajando y platicándome su enfermedad. Más resignada que conforme, aceptó ayuda de una auxiliar, quien la llevó al baño, le pidió que se despojara de su ropa interior y, envuelta en una bata, volvió con ella para que se recostara en la camilla, y yo pudiera explorarla.
Qué buena descripción. El oficio de médico es realmente muy duro y más aún el de los ginecólogos, creo yo. Un beso.
Me gustaMe gusta
Cuántas historias !!!verdaderas pinturas de la vida del médico en la guardia de un hospital
Y ésta *Por si no te vuelvo a ver* cargada de emociones particulares por lo vivido entre ambos.
Un beso
Me gustaMe gusta
María Rosa Gracias por haber llegado siempre es una alegría encontrarte. Un abrazo Rub
Me gustaMe gusta
Susana Gracias por llegar, leer y comentar, siempre acompañandome, mi gratitud , un abrazo Rub
Me gustaMe gusta
Por si no te vuelvo a ver. Es una tierna y romántica historia de amor, con un triste final, pero bella de cualquier forma.
Los pasillos del hospital. Me he dado cuenta que según los describes esos pasillos son iguales en todas partes, donde el dolor humano se concentra.
Preciosos relatos Rubén.
Un fuerte abrazo.
Me gustaMe gusta
GRacias por llegar Mechita, Es cierrto los pasillos del Hospital son los mismos en todo el mundo. Si esos pasillos hablaran encontrarías de todo tipo de historias. La otra historia es en parte el juego de la vida, como alguien aparece tn tu vida después años de no verse. Un momento crítico para ambos, ella aun de su gravedad prevalecía la verguenza por desnudarse ante un viejo novio. Él con el impacto de lo que pudo haber sido… Gracias querida amiga… un beso Rub
Me gustaMe gusta
Todo lo que no llega a concretarse, trae de por sí, viejos recuerdos. Lo que no fué, ninguno de los dos lo había olvidado. El no querer desnudarse frente a alguien a quien beso, y se dejó acaraciar, da cuenta cabal de que el pudor no tiene edad. Si de jóven la hubieras desnudado otra tal vez hubiera sido su reacción, menos gravosa, más de entrega.
Los pasillos de los hospitales, y sus historias, son como las catedrales, llenas de rezos, esperanzas, decepciones y dolor. Así lo veo yo.
Una gran ternura y tristeza aunan tu primer sentido, y espléndido relato.
Un fuerte abrazo.
Hasta pronto.
Me gustaMe gusta
Hola bella amiga Stella… me da gusto saber de ti y gracias por haber llegado a este rinconcito que es también tuyo. Tienes toda la razón, el pudor siempre prevalece. En algunos médicos bisoños, se les dice que todas las mujers son iguales ante nosotros y aunque una mujer se dedique a lo que se dedique, será siempre tratada con pudor y respeto. Por desgracia no todos escuchan la recomendación y en los hospitales sucede también. Gracias por lllegar a visitarme y un gran abrazo y muchos besos Rub
Me gustaMe gusta
Amigo, tus letras nacen del recuerdo, nacen de ese corazón que nunca olvida, como compartimentos aislados cada uno es una historia, bellas todas serán como esta. Rub en pocas letras puedes darle al lector una historia llena de vida y amor…
Un abrazo para ti.
C.
Me gustaMe gusta
Gracias Carlos por lo que me dices y siempre es una alegría encontrar tu comentario . Un abrazo Rub
Me gustaMe gusta
En la primera historia, me parece que quizá había pudor en ella por los recuerdos, aunque lejanos llegaron de alguna manera a ese momento en que se volvieron a encontrar, nostálgica historia Rub, donde puede percibirse mucha ternura en ese segundo encuentro.
Mientras te leía veía también el contraste existente entre los pasillo del hospital, unos con dolor, y por otro lado el paseo de la embarazada que espera una alegría aunque también con angustia…, unos ríen y otros lloran. Es la vida.
Un beso y un abrazo.
Me gustaMe gusta
Amiga Flori, me siento contento al escuchar tu comentario. Son cosas que suceden en la vida y en los pasillos del Hospital, se hablaran contarían miles de historias… Gracias Amiga por llegar al rinconcito un abrazo y un beso Rub
Me gustaMe gusta
Me has emocionado hondamente. El encuentro entre el recuerdo del sexo ,jugar a no morir, y el de la muerte que anida en las entrañas de una misma mujer que fue deseada y amada me parece muy potente.
En cuanto a la descripción de los pasillos, es la viva descripción del desamparo. Un texto conciso y bello. querido rub.
Un abrazo,
Me gustaMe gusta
GRacias por haber llegado Amiga Ann, siempre tengo satisfacciones cuando veo tu comentario en mi casita. Un beso y un abrazo Rub
Me gustaMe gusta