México está imerso en el ventarrón político. Los ciudadanos acribillados por la propaganda recibimos la información de todos y todos están montados sobre las sílabas de la promesa, del yo puedo, sí votas por mí, Ahora si va el cambio, lo que no pudieron hacer, lo haré yo. Los Mexicanos deseamos cosas sencillas: que el sujeto a ser votado no abrige la capacidad de metamorfosearse. Que esté ensamblado de una sola pieza, que del color que se le mire, sea en realidad el reflejo de su prisma. Que comprenda que no necesitamos llenarnos de oro, pero que él tampoco; sólo deseamos enriquecer a nuestro país, con la adquisición de una cultura de lo preventivo y de la eficacia. Hemos esperado candidatos de tal material y no llegan. Si ha pasado tanto tiempo y sobrevive la espera, entonces tendremos que inferir que la cuna está podrida.
