Las sepias de Rubén García García

Sendero


Minutos antes de que abra la noche: hay un catálogo de sepias. Las nubes obesas se arrastran parapléjicas.

El sol muerto aún tiembla y deja en el aire una respiración comatosa.

A la vera del río hay un ajedrez de piedras que se niegan a perder su destello.

El perfil de los montes se oculta. Es el azul profundo de la tierra que lo asfixia con su gel.

El río corre dando golpes y construyendo remolinos.
El chapoteo del agua anima el canto de las ranas.
La noche se vuelve silencio.
lo que mi piel escucha es el silbido profundo de la serpiente.
Nada de qué preocuparse.
Es el bostezo de un día que termina.

El sol

dbf1b-11Minutos antes de que abra la noche hay un catálogo de sepias. Las nubes obesas y lentas procuran inminencia. El sol aún hierve, tiembla y deja en el aire una respiración comatosa. A los lados del río hay un mantel de piedras. El perfil de los montes se oculta y es que el añil de la tierra se amontona cubriendo sus ramas.
El río corre dando golpes y revuelca remolinos. Bajo el chapoteo del agua, anima el canto intermitente de las ranas. La noche se da por instantes al silencio y al sopor le crecen olores de flores trituradas. Nada perturba, los gusanos dejan de roer y el sopor, el silencio y las sepias se tensan cuando el monte pare el silbido profundo de la serpiente. El sol ha muerto.