Emnio Morriconi

Obituario escrito por Ennio Morricone.

«Yo, Ennio Morricone, he muerto.

Lo anuncio así a todos los amigos que siempre me fueron cercanos y también a esos un poco lejanos que despido con gran afecto. Es imposible nombrarlos a todos.

Pero un recuerdo especial es para Peppuccio y Roberta, amigos fraternales muy presentes en los últimos años de nuestra vida.

Solo hay una razón que me impulsa a saludar así a todos y a celebrar un funeral en privado: no quiero molestar.

Saludo con mucho afecto a Inés, Laura, Sara, Enzo y Norbert, por haber compartido conmigo y mi familia gran parte de mi vida.

Quiero recordar con amor a mis hermanas Adriana, María, Franca y a sus seres queridos y hacerles saber cuánto los he amado.

Un saludo pleno, intenso y profundo a mis hijos Marco, Alessandra, Andrea, Giovanni, a mi nuera Mónica y a mis nietos Francesca, Valentina, Francesco y Luca.

Espero que entiendan cuánto los amaba.

Por último, María (pero no última). A ella renuevo el amor extraordinario que nos ha mantenido juntos y que lamento abandonar.

Para ella es mi más doloroso adiós».
https://www.bbc.com/mundo/noticias-53316116

La influencia de Ennio Morricone en los videojuegos | 13.cl

Epitafio anónimo

“Aquí hoy yo; mañana tú”

es la idea básica que transmiten todos los epitafios, pero cada autor imprime su sello personal. Algunos son graves, muchos poéticos y también hay quien ni bajo tierra abandona el humor.

Cuento contigo, lector (Henri Michaux)

«No me dejéis por muerto, porque los periódicos hayan anunciado que ya no estoy aquí. Me haré más humilde de lo que soy ahora. ¡Qué remedio! Cuento contigo, lector, contigo que me leerás algún día, contigo lectora. No me dejes solo entre los muertos como un soldado en el frente que no recibe cartas. Escogedme de entre ellos, a causa de mi gran ansiedad y mi gran deseo. Háblame entonces, te lo ruego, cuento con ello.»

 

Bio

Henri o Henry Michaux; Namur, 1899 – París, 1984) Escritor francés de origen belga, una de las personalidades más relevantes de la literatura moderna. En 1922, bajo la influencia de la literatura de Lautréamont, empezó a escribir y a publicar en Bélgica. En 1924 se estableció en París y, en pleno clima surrealista, se sintió más atraído por la pintura (Max ErnstSalvador DalíGiorgio de Chirico, y luego Paul Klee) que por la literatura; sus obras de este período, sin embargo, todavía discurren paralelamente a las experiencias de André Breton; incluso, según algunos, el verdadero surrealista era Michaux. Más tarde, se acercó cada vez más a RimbaudKafka y a los existencialistas.

Le clown _ Bernard Buffet

Henrri Michaux

La mujer regalada de Julio y Edmundo de Gouncourt

Atacaban Constantinopla los ingleses y fracasaron en su empeño gracias a los consejos del general Sabastiani. Agradecido, el sultán Salim le dijo:

—Pídeme cuanto quieras y te lo concederé.

—Ruego a su alteza que me deje ver el harén.

—Está bien, lo verás.

Luego de haberlo visitado, le preguntó el sultán.

—¿Te agradó alguna de las mujeres que viste?

—Sí —respondió el general y señaló a una de ellas.

—Está bien —dijo nuevamente el sultán.

Y en la noche, el general Sebastiani recibió en un plato maravillosamente cincelado la cabeza de la mujer que lo cautivara, con este mensaje.

“En mi calidad de musulmán, no podía ofrecerte a ti, cristiano, una mujer de mi religión. Pero puedes estar seguro de que ésta, en la que demoraste tus miradas, ya no pertenecerá a nadie en la tierra”.

Constantinopla, la nueva Roma

 

Párabola budista para afrontar la muerte

Un monje tenía siempre una taza de té al lado de su cama. Por la noche, antes de acostarse, la ponía boca abajo y, por la mañana, le daba la vuelta. Cuando un novicio le preguntó perplejo acerca de esa costumbre, el monje explicó que cada noche vaciaba simbólicamente la taza de la vida, como signo de aceptación de su propia mortalidad. El ritual le recordaba que aquel día había hecho cuanto debía y que, por tanto, estaba preparado en el caso de que le sorprendiera la muerte. Y cada mañana ponía la taza boca arriba para aceptar el obsequio de un nuevo día.

El monje vivía la vida día a día, reconociendo cada amanecer que constituía un regalo maravilloso, pero también estaba preparado para abandonar esté mundo al final de cada jornada.”

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Más seguro… más amarrado

La marcha fúnebre se detiene, se abre el ataúd, corroborado que el cuerpo está, se prosigue. Y no es para menos Harry Houdini tiene fama de ser el mejor escapista del mundo.

Harry Houdini, de nombre verdadero Erik Weisz​, fue un ilusionista y escapista austrohúngaro nacionalizado estadounidense. Wikipedia
Fecha de nacimiento24 de marzo de 1874, Budapest, Hungría
Fallecimiento31 de octubre de 1926, Sinai-Grace Hospital
Nombre completoErik Weisz
Años activo1896-1926
OcupaciónIlusionista, actor, productor de cine, mago, piloto, escapista, historiador
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Scott Fitzgerald Epitafio

“Estuve borracho muchos años, después me morí”.

Francis Scott Fitzgerald

(Francis Scott Key Fitzgerald, Saint Paul, 1896 – Hollywood, 1940) Narrador estadounidense, considerado el máximo interprete literario de la llamada «era del jazz» de los años veinte de su país. Creció en una familia católica irlandesa. Estudió en la Universidad de Princentown, sin llegar a graduarse, y luego se alistó en el ejército para participar en la Primera Guerra Mundial.


F. Scott Fitzgerald

Con su novela inicial, A este lado del paraíso (1920), obtuvo gran popularidad, lo que le permitió ir publicando sus cuentos en revistas de prestigio como The Saturday Evening Post, y convertirse en una de las figuras más representativas del «sueño americano» de la década de 1920. Se trasladó a Francia junto con su mujer, Zelda Sayre, personaje fundamental para Fitzgerarld, tanto en la felicidad como en la desdicha, ya que fue su inspiración y compañía en el decenio de gloria que les tocó vivir, y el centro de sus preocupaciones a partir de 1930, cuando él se hundió en el alcohol y ella en la demencia (murió en el incendio de la clínica donde estaba recluida, en 1948), y ambos debieron afrontar las consecuencias del fracaso y la miseria.

En Francia acabó de escribir la que se considera su obra maestra, El gran Gastby (1925), la historia del éxito y posterior decadencia de un traficante de alcohol durante la ley seca, que se fabrica una identidad aristocrática y a partir de allí vive como un fantasma en una mansión, consagrando todas sus fuerzas y dinero a conseguir a la mujer que ama. Fitzgerald describió en sus páginas un arquetipo que estaba surgiendo por entonces en Estados Unidos: el individuo de clase baja y de escasa moral que utiliza cualquier medio a su alcance para triunfar.

Manuel Gutiérrez Najera

«Quiero morir cuando decline el día,
en alta mar y con la cara al cielo,
donde parezca sueño la agonía,
y el alma, un ave que remonta el vuelo.»

Manuel Gutiérrez Nájera 

Nació en México, 1859 y muere en 1895. Poeta y escritor mexicano, pasó toda su vida en Ciudad de México, salvo breves visitas a Querétaro y Veracruz y alguna temporada en una hacienda familiar de Puebla, donde se sitúa la dramática acción de su cuento La mañanita de San Juan.

Cultivó diversos géneros literarios en prosa y en verso, y perteneció a la primera generación modernista. Influido por el marcado afrancesamiento de su ciudad, se inspiró en VerlaineGautier y Musset, aunque también admiró a los místicos españoles.

En su madurez poética se inclinó por los parnasianos, el simbolismo y el modernismo, el cual contribuyó a difundir desde 1894 a través de la publicación de Azul, revista clave del movimiento.

Su obra

Entre las obras destacan La duquesa Job, los volúmenes de cuentos Cuentos frágiles, de 1883, y Cuentos de color de humo, de 1894.

Muere

Falleció a los treinta y seis años de edad, y su obra lírica fue recopilada en 1896 en el volumen Poesías.

https://www.ecured.cu/Manuel_Gutierrez_Najera

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El anciano RGG

Cerca de mi casa vivía un anciano. Solo una vez platiqué con él, un día antes de su muerte. Veía que la gente que entraba y salía de su choza de tarro y, alguien dijo que el señor estaba en agonía. Me sentí ofendido de que siendo vecino y dedicándome a la medicina no me hubiesen llamado. Así que me hice presente, sino como médico, al menos como vecino. La luz se filtraba por aberturas de la casa y caían en el catre donde el anciano reposaba semisentado. Se despedía de unos amigos. El olor de los enfermos graves es evidente, la muerte se huele y yo no olfateaba su presencia. Delgado, fibroso, recostado sobre una almohada, lo saludé a su usanza: tocando la punta de los dedos y diciendo suavemente “Tlenn” No sabía que decirle y él fue quien rompió ese silencio. Nunca antes lo había tratado. Me miró con limpieza y en claro castellano me dijo:

 

— Voy a morirme. Todo lo tengo previsto. Mis hijos ya saben que les va a tocar a cada quien. Me iré limpio del corazón y de la conciencia, ya vino el padre panchito y me confesé.

—No te vas a morir —, le decía.

Lo miraba sereno, su voz calmada más que precaria. ¿Cómo se va a morir? No veía signos atrevidos de enfermedad.

— Así está dispuesto. Ya sé en qué lugar quedaré. Escogí estar en lo alto de la loma para que pueda mirar hacia mi casa.

Y es que el cementerio estaba en cerro, desde allí, su casa era visible, como también la mía y esa era la única parte del paisaje que a mí me desagradaba.

—No te vas a morir, verás que mañana desayunamos juntos. Eso le dije y me despedí con respeto.

Nunca supe que sucedió. El anciano habló de la muerte como si fuese parte de la vida, como decir, mañana haré esto y lo otro. Cierto murió en la madrugada, claro de conciencia, fibroso como una raíz y está enterrado en la loma, viendo su casa.

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El hay-ku epitafio de Issa

En 1824 vuelve a casarse, pero el matrimonio no parece funcionar y sólo dura unos pocos meses; dos años más tarde se casaría por tercera y última vez. En está época, Issa empieza a tener problemas de salud y los últimos meses de su vida los pasa viviendo en un viejo granero sin ni siquiera ventanas tras un incendio que termina con su casa. Muere así en 1827, con sesenta y tres años de edad, sin llegar a conocer a su hija Yata, que sería su única descendiente. El epitafio de su tumba, como no podía ser de otra forma, sería uno de sus haikus:

Reconstrucción del granero en el que Issa pasó sus últimos días, en Shinano

“Después de todo 

esta va a ser mi casa: 

cinco pies de nieve.”

Bio

Kobayashi Nobuyuki nace el 15 de junio de 1763 en el lugar de Kashiwabara, Shinano (Nagano), Japón. Perdió a su madre de niño, quedando al cuidado de su abuela, se fue de su casa y vagabundeó como poeta-monje a los 40 años. Tuvo varios hijos y todos murieron. Kobayashi Issa nació en el seno de una familia campesina, dedicada a la agricultura, la actividad más habitual en el Japón feudal del siglo XVIII. Conoció a los haiku de la mano de un poeta llamado Shinpo. Su padre vuelve a contraer matrimonio nuevamente e Issa pasa a quedar al cuidado de su madrastra, una persona muy agresiva que lo maltrata constantemente, propinándole golpizas terribles que se agudizan con el nacimiento de su hermanastro.
En 1777, Kobayashi Issa viaja a Edo (Tokio), lo que significó un cambio radical en su vida, trabajando en un templo budista y estudiando haiku en la escuela Katsushika. La ciudad de Edo, lejos de los maltratos de su madrastra, con nuevas gentes y paisajes fascinó al poeta. Utilizó pseudónimos en sus primeros haiku hasta que en 1792 comenzó a llamarse Kobayashi Issa: «Con la primavera Yataro renació convertido en Issa». Tiempo más tarde viajó por diferentes ciudades, entre ellas KyotoOsaka y Nagasaki, teniendo que trabajar duramente para sobrevivir, pese a que su popularidad como poeta aumentaba.
En 1801 fallece el padre a causa de la fiebre tifoidea y por desacuerdos con la herencia le impidieron cumplir la última voluntad de su padre la de instalarse en Kashiwabara, logrado recién en 1813. Tras ello, Kobayashi Issa se casó con una joven del pueblo, continuando las situaciones trágicas que marcaron su vida con la muerte de sus cuatro hijos y su mujer en los diez años que le siguieron.
En 1825 volvió a casarse, divorciándose al poco tiempo y nuevamente contraer matrimonio tiempo después. Tras el incendio de su casa, Kobayashi Issa pasó sus últimos años en la pobreza, muriendo sin llegar a ver el nacimiento de su última hija. En sus haiku, siempre reflejó la belleza de las cosas simples de la vida y el amor por la naturaleza.

Bernard Shaw

Me he librado del soborno del cielo. Cumplamos la obra de Dios por ella misma; la obra para cuya ejecución nos creó, porque sólo pueden ejecutarla hombre y mujeres vivientes. Cuando me muera, que el deudor sea Dios y no yo.

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Las semillas del sesamo

“Una joven y afligida madre, lamentando la muerte de su bebé, busca consejo en Buda. La mujer explica a Buda su insoportable pesar y su incapacidad para reponerse a esa devastadora pérdida. Buda le pide que llame a todas las puertas del pueblo y pida una semilla de sésamo en cada casa en la que no se haya conocido la muerte. Después, deberá traérselas a él. Ella, obediente, va de puerta en puerta y, mientras sale con las manos vacías de cada una de las casas, comprende que no hay ningún hogar que no haya sido azotado por la muerte. La mujer regresa donde Buda sin semilla alguna, y Buda le dice lo que ella ya ha comprendido: que no está sola.

La muerte es algo que alcanza a todos, a cada familia. Es sólo una cuestión de tiempo. Lo que es inevitable, le dice el maestro, no debe lamentarse en exceso.”

Tomado de Acuarela de palabras.