El honoris causa

La esposa le acomodó el moñito del frac entre los arreglos florales. ¡Por fin tenía el doctorado en leguas muertas! Un atronador festejo con hurras y aplausos se escuchaban en el fondo del salón. Sólo faltaba que prendieran los cirios para iniciar la ceremonia.

arregñp

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