Hacia el oriente

 Desfalleciente, libro mi batalla. Miro la montaña, el viento que mueve la arboleda y el horizonte donde nado persiguiendo al sol. Volver la cabeza y mirarme jugando con la pandilla. Recorrer a pie las grandes avenidas y sentir el frío cortante que adormece. Los hijos son hombres, nadie me acompaña y el eco de mis tacones solo suena para mi. A veces llegan olores de jazmines y me deleito. Alegre vainilla que golpeas, intenso café que me hace latir. Caricias olvidadas, mujeres que sombrean la pared. Sigo en el camino apretando contra mi pecho la esperanza. Llueve y el horizonte cada vez mas cerca. Nadar cerca del sol será bello.

renoir atardecer

Renoir

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